Cada cultura tiene sus tradiciones diferentes para celebrar la Navidad. Sin importar cómo uno celebre, un cristiano puede aprovechar este tiempo del año para evangelizar. Después de algunas ideas iniciales, esta publicación dará cuatro estrategias para compartir el evangelio esta Navidad. 

El Ejemplo de Cristo

El Señor Jesús es nuestro Gran Capitán, y así nos guía en la batalla para ganar las almas. En Su vida, modela varias estrategias y tácticas de las cuales podemos aprender mucho para nuestra evangelización. Una de estas estrategias fue la manera en que Cristo usó las varias fiestas tradicionales de los israelitas para anunciar el evangelio. El Evangelio de Juan enfatiza esta estrategia en Su vida y muestra los varios viajes de Cristo a Jerusalén para participar en las ceremonias de la Pascua, los Tabernáculos, y posiblemente lo que se llama la Janucá. 

Esta fue una estrategia regular en la vida de Cristo probablemente por dos razones. Primero, fueron momentos en que tradicionalmente la nación se reunía para meditar en la Palabra de Dios y los actos pasados del Señor. Por eso, había un público grande y listo para escuchar una reflexión bíblica. Segundo, estas fiestas estaban llenas de simbolismo que Cristo usó para anunciar que Él es el “cordero de Dios”, “el pan de los cielos”, “el agua de vida” o “la luz del mundo”. 

Podemos aplicar esta misma estrategia en medio de momentos culturales importantes hoy en día. Un tiempo muy fructífero para esto es la Navidad. 

Una Cualificación

Yo sé que muchos reformados tienen convicciones diferentes sobre la Navidad, incluso algunos creen que es una celebración pagana. Sin duda, hoy en día hay muchas partes de la Navidad que han sido contaminadas por la cultura materialista. Sin embargo, alguien no tiene que celebrar la Navidad personalmente para aprovechar este tiempo del año como una estrategia de evangelización. No estoy hablando de evangelizar a través de un árbol de Navidad, un pesebre ni una interpretación alegórica del Papá Noel.

Al mencionar el ejemplo de Cristo arriba, no estoy diciendo que por eso un cristiano debe celebrar la Navidad. Las fiestas que Cristo celebró (con la excepción de la posibilidad de la Janucá) fueron celebraciones mandadas por Dios en la Torá. Entonces, por supuesto Cristo las celebró, siendo nacido bajo la Ley (Gal 4:4). Por lo contrario, la Navidad es una tradición que no se manda en la Biblia y tiene orígenes muy discutidos. Por eso, estas sugerencias prácticas no requieren que uno celebre la Navidad en su propia familia. Personalmente, creo que esto cae en el área de la libertad cristiana y no debemos imponer en las conciencias de otros el celebrar o el no celebrar.

Mi punto es: Es simplemente un hecho que este tiempo provee oportunidades culturales que los cristianos pueden aprovechar para compartir el evangelio y mostrar el amor de Cristo a sus familiares y a sus prójimos. Por lo tanto, aquí presento cuatro maneras en que puedes evangelizar este año. Estas recomendaciones son tanto para el individuo como para la iglesia local. 

1. Una Cena Navideña

Primero, la Navidad es un tiempo en que muchos se reúnen en familia. Esto es una tradición cultural que provee una oportunidad excelente para evangelizar. Si eres anfitrión de esta cena, puedes mostrar generosidad y hospitalidad que reflejan la gloria del evangelio a los que se invitan. Seguramente, va a haber familiares no creyentes en esta reunión. Piensa también en los niños. Además, se pueden invitar a los vecinos, un compañero de trabajo o una familia necesitada de la calle a participar. De allí, se puede aprovechar la reunión para mostrar el amor de manera visible y predicar el evangelio. Un hermano de la iglesia o el cabeza de hogar puede tomar un tiempo para leer Mateo 1–2 o Lucas 2 y usar estos pasajes para predicar el evangelio. Sin importar los orígenes o las otras tradiciones no bíblicas, podemos usar estas reuniones como una oportunidad para explicar la gloria de la Encarnación y por qué era necesario que Cristo viniera para salva a su pueblo de sus pecados (Mat 1:21). 

Además, en nuestra iglesia, regularmente tomamos un viernes o sábado para celebrar una cena navideña par toda la iglesia. Todos los hermanos aportan para comprar los alimentos e invitamos a los familiares y amigos para venir y celebrar con nosotros. En esto, tenemos un tiempo de comunión, cantamos himnos navideños llenos del evangelio y un pastor o hermano dotado comparte una reflexión sobre el evangelio. Estos son momentos muy oportunos para la evangelización.

2. El Culto Público

Segundo, como iglesia local, considera un culto evangelístico. Como bautistas reformados, una convicción importante es el principio regulador de la adoración. Por esto, no recomiendo que se agreguen elementos al culto, como un teatro navideño o un coro de niños. Tampoco recomiendo la inclusión de decoración navideña como un árbol o un pesebre en la iglesia.

Sin embargo, creo que es legítimo tomar uno o varios de los domingos de diciembre para predicar sobre la Encarnación de Cristo. Hay un montón de opciones para sermones expositivos en este tiempo. Obviamente, se pueden considerar las historias de los Evangelios, o los textos de la Encarnación en Filipenses 2 o Hebreos 2. Además, se puede considerar una profecía del Antiguo Testamento como Isaías 7 o 9; Miqueas 5; Zacarías 3; o incluso Génesis 3:15. Además, hay varios himnos navideños que están llenos del evangelio que se pueden cantar en la iglesia. El hablar de la Encarnación no debe limitarse a diciembre, pero es un momento muy oportuno en el cual la sociedad misma está dispuesta a escuchar el mensaje.

Algunos pastores prefieren continuar con su serie expositiva en este tiempo, y entiendo completamente. Sin embargo, se puede tener un culto en otro momento de la semana también para esto. Tradicionalmente, muchos están dispuestos a asistir la iglesia en la Navidad. Es triste que muchos se congreguen solo en este tiempo, pero si van a asistir solo esta vez a la iglesia, aseguremos que escuchen el evangelio. Tal vez el Señor use ese sermón evangelístico para convertir de verdad a un perdido o un cristiano nominal.

3. Obras de Caridad

Tercero, otra oportunidad que viene con la celebración cultural de la Navidad es la caridad y generosidad. Incluso muchos incrédulos se vuelven más generosos en este tiempo del año. Esto es una bendición. Muchos supermercados ofrecen canastas de víveres o descuentos en productos. Un individuo o una iglesia puede cooperar para comprar algunas de estas canastas o juguetes infantiles para ayudar a las familias necesitadas.

Esto es algo que hemos hecho en nuestra iglesia varias veces. Se puede armar una lista de las familias necesitadas entre los conocidos de la iglesia, ir a una comunidad de bajos recursos o regalar a las familias venezolanas que se encuentran en la calle. Es una oportunidad para ayudar de manera práctica a una familia con necesidad, y usar eso como una oportunidad para compartir las buenas nuevas del mejor regalo que Dios nos ha dado enviando a Su Hijo al mundo para salvarnos del pecado. 

4. Celebraciones de la Comunidad

Finalmente, muchas comunidades organizan fiestas o celebraciones para el vecindario, un lugar de trabajo o una comunidad. Como pastor, he tenido oportunidades para predicar el evangelio a todos mis vecinos en estas fiestas. Incluso si no tienes la oportunidad para predicar a todos, por lo menos estas ocasiones pueden proveer momentos para buenas conversaciones con otros compañeros o vecinos.

Además, se pueden conocer mejor a los miembros de la comunidad para cultivar relaciones con ellos en otros momentos del año también. Lo que empieza como una conversación en una fiesta del vecindario, puede convertirse en una amistad en la cual se invitan en otros momentos a la casa para compartir más. Estas relaciones son oportunidades fructíferas para la evangelización.

Los que no celebran la Navidad pueden caer en el peligro de perder esta oportunidad para evangelizar. Muchos se dedican más a la apologética explicando a otros por qué no deben celebrar la Navidad. Sin embargo, espero que podamos estar de acuerdo que es más importante que la gente escuche el evangelio que simplemente dejen de celebrar la Navidad. En vez de aislarnos en este tiempo o ir a los eventos de otros solo para criticarlos, usemos estas oportunidades para mostrar el amor de Cristo y predicar el evangelio. La mejor manera de vencer cualquier paganismo en el corazón del pecador no es hablar de los orígenes cuestionables de la Navidad sino predicarles las buenas nuevas de la salvación de Cristo quien es la verdadera luz del mundo. 

La Yapa

Antes de concluir, hay otra sugerencia más que considerar. Las estrategias de arriba han enfatizado la evangelización con la familia extendida y en la comunidad. Sin embargo, piensa de los niños pequeños que tienes en casa. Ellos también necesitan escuchar el evangelio. Seguramente van a ser expuestos a muchas leyendas e historias mentirosas en el tiempo de la Navidad. No pierdas la oportunidad de tener una serie de cultos familiares para contarles la historia bíblica de la venida de Cristo al mundo. Lee las Escrituras con ellos. Predícales el evangelio. Que no solo piensen de la Navidad como un tiempo para familia y regalos, sino que aprendan a glorificar al Señor y creer en el evangelio.


Seguramente hay muchas otras estrategias que puedes pensar, pero espero que estas sugerencias te den algunas ideas como un lugar de inicio. Busquemos pensar de la vida y de nuestro calendario con un corazón evangelista. Hay tantas almas necesitadas del evangelio alrededor de nosotros, aprovechemos el tiempo que tenemos y las oportunidades que se nos presenten para compartir el evangelio clara, fiel y valientemente.

Para más sobre las tácticas y estrategias de Jesús, véanse las páginas 242–7, 275–90 de Librando a los cautivos

Para más sobre cómo aprovechar las celebraciones culturales, véanse las páginas: 244, 357–9.

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